Vivía en un cuarto contiguo al salón de clases donde tenía una cama, un
televisor y una biblioteca en cajas de tomate. El profesor de matemáticas ─que también era el de español, ciencias naturales y sociales─ acostumbraba a encender la pantalla para informarse con las noticias
antes de su jornada. Esa mañana los titulares anunciaron la nueva crisis del país:
leyes injustas, muertes injustas y construcciones injustas por las que también
morían la tierra y la gente. El malestar del noticiero lo acompañó desde la
clase de dibujo hasta la de matemáticas en la que debía continuar con una
lección pasada ─chicos lo mejor para dividir quebrados es
aplicar la ley de extremos y medios como lo vimos ayer
─¡Otra vez, no se entiende! ─gritaron los de atrás. Acto seguido el profesor tomó la tiza y dividió el tablero en
dos partes: en una decía “presente " y en otra “futuro".
─Para el hoy tengan en cuenta que los quebrados
se dividen multiplicando los dos de arriba por los dos de abajo, como haciendo
una oreja.
─¿Y para el futuro ? ─Preguntó Marcela que ya empezaba a empacar.
─Para el futuro van a escribir en mayúscula y
con rojo lo que les voy a dictar. El profesor suspiró. Recordó las amenazas,
pero se imaginó en su cuarto viendo noticias y siguió ─La ley de productos y extremos dice que cuando el Estado abuse de los
medios el pueblo tendrá que acudir a los extremos.
Daniel Posada
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