Jorge había
sido el más devoto de su familia. Nadie se explicaba por qué, después de
asistir a aquel partido entre Argentina e Inglaterra, había cambiado tan drásticamente la forma en que se echaba la bendición, siempre evitaba tocarse
la frente, se saltaba la parte de “en el nombre del padre” y la seña de lo que
fuera una cruz se le convertía en un T .
El día en que su
hermano, vencido por la curiosidad, le preguntó por qué lo hacía de tal manera,
Jorge le contestó “después de ese partido creo que la mano de Dios esta
demasiado cerca de la cabeza del hombre”
Daniel Posada
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